dos de febrero | estefania

Hace poco me di cuenta que llevo desde 5 años sin relación. ¿Relación con qué? Pues con que va a ser. Ninguna relación con ninguna chica. No he tenido novia o pareja o como se llame desde hace 5 años. Y 5 años es mucho.

El punto de partida a este estado sin nadie fue Z. Desde ahí todo se torció. O se arregló. Según se mire. Acabe tan mal que no quiero ni recordarlo. Lo que pasa es que se recuerda solo. Y contra eso no puedo hacer nada.

La primera después de Z fue Olga. La cual no me gustaba nada. Fue la primera después de aquel trágico incidente. Me fui. Sin más. Luego vino el accidente. Y Z otra vez. Me estoy acordando ahora que Olga no fue la última. Si no Z.

Olvidemos a Olga.

Ana vino después. Esa si me gustaba, por eso escribo sobre ella. Ana era libre, por eso me gustaba. Era inteligente, preciosa y con la sonrisa más bonita del mundo. Ella respecto a mí no creo que pensase nada. Volvió a Madrid y yo a los fantasmas de Z. es curioso, durante mucho tiempo, durante muchos años, cuando volvía a casa solo, todos ellos me rodeaban y me seguían. No sé si los echo de menos. Jure que no quería volver a verlos jamás.

Pasaron muchos años hasta que llegase otra persona a mi vida y esa fue paula. A Paula aún no la he superado. Creo que es la chica que me ha gustado jamás. Era enfermera, bajita y preciosa. Me gustaba todo de ella. Cuando pasaba de mí… cuando me hacía caso… cuando ni siquiera estaba. Ella volvió a su casa por navidad y yo creyendo que no quería estar conmigo, nunca le contesté a los mensajes. Ahí aprendí una lección. No presupones lo que crees que supones si no lo que pones. Ella quería seguir quedando conmigo. Pero yo pensé que no. Y se fue. Y volví a quedarme solo. Como estaba al principio. Ella si me gustaba de verdad.

Después de ella nadie más ha llegado. Todas han sido idas y venidas. Pasadas pero no quedadas. Unas porque yo no quería. Otras porque ellas no querían. Y muchas otras porque ni siquiera supe que paso.

Ahora he conocido a una chica. Se llama Estefanía.  Que es preciosa se presupone, pero lo que de verdad me gusta de ella es todo lo que tiene de fondo. Lee libros de astronomía, tiene negocios, trabaja duro en ellos. Estudia un master, hace deporte y aparte, tiene todo tipo de problemas alimenticios y aun así, sigue a delante mejor que todos.

Solo he quedado una vez con ella. Estuve supera gusto conociéndola. Sabiendo quien era y quien no era. No era falsa. Si era pasota. No era una cualquiera. Si le gustaba lo que a mí. Le gustaba el espacio. ¿Qué más se puede pedir? Que yo le guste. Eso…. Eso por una vez estaría bien. Que yo le gustase y quisiese estar conmigo. Que cuando no estuviese yo pensase en mí. Un día a la semana vernos y el resto hablar de nuestras cosas. También hablo de una cosa que yo también pienso. Queremos compromiso sin comprometernos. Yo no tengo nada la verdad. Solo a mí. No tengo mucho más que ofrecer. Espero que sea suficiente. Y…. que por una vez valga la pena.

«ya no quedan princesas a las que recoger con tu corcel blanco, pero es que tu tampoco tienes corcel»

Deja un comentario