dieciocho de febrero lienzo en blanco

Tener un lienzo en blanco es lo mejor que me pasa en la gran y muerta cuidad. El recuerdo de donde eras apenas te ayuda ante los días de mierda que se acontecen. Sueños olvidados. Aspiraciones perdidas. Encuentras fortuitos obligados por el destino. Siempre tienes la posibilidad de salir corriendo, pero no lo haces porque tienes que volver. Y eso es peor aún.

Sentarme en mi frio cuarto con mi lienzo es lo único que me recuerda que podemos nacer. Que podemos salir de esta tumba que tenemos por vida. Me gustaría plasmar todos mis pensamientos que se forman en mi cabeza a lo largo del día pero me da tanto asco recordar todas esas excusas baratas que tiene la gente por vida que prefiero divagar sobre nada.

Muchas cosas no me gustan, otras me gustan menos y muy pocas, como el saber quién soy, me gustan más. Creo que eso me diferencia de los demás muertos del día a día. Que yo sé quién soy y ellos no saben de qué marca son.

Si te vas a vender, que sea a buen precio.

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